El cerebro reptiliano aliado del miedo y perímetro de la zona de confort

cerebro reptiliano

¿Alguna vez escuchaste hablar de la zona de confort? ¿De miedo? ¿Del cerebro reptiliano? Te invito a que veamos cómo interactúan y de qué manera sacarles provecho. Aprendamos de la zona de confort y del miedo para salir de ella.

La zona de confort

La famosa zona de confort es aquella en la que nos movemos como peces en el agua. Es ese lugar en el que nos sentimos seguros, confiados y hasta contentos. ¿Pero qué sucede cuando quiero hacer algo que está fuera de esa zona de confort?

Muchas veces dejamos pasar las oportunidades que se nos presentan porque están fuera de mi lugar seguro y nos escudamos en excusas como “yo ahí no voy”, “a ese lugar no sé llegar” o “es muy peligroso intentarlo”, “no puedo hacerlo”.

Lo que debemos identificar es que detrás de todas estas excusas se esconde un famoso personaje, el miedo, ese que sin darnos cuentas tenemos sentado al lado de nuestro oído cual diablito y nos va diciendo todas estas cosas.

Pero ¿Qué es el miedo?

Norberto Levy en su libro “La sabiduría de las emociones”, nos dice que el miedo es la sensación de angustia que se produce ante la percepción de una amenaza. Pero que no existe algo que en sí sea una amenaza, sino que lo es para alguien y depende de los recursos que ese alguien tenga para enfrentarla.

Un mar bravío puede ser una terrible amenaza para quien no sabe nadar y dejar de serlo para un experto nadador en aguas turbulentas.

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¿Ahora es real que no puedo hacer eso que me propongo, que me interesa o simplemente le estoy haciendo caso a esa vocecita que me mantiene en un lugar seguro y que ya conozco, mi zona de confort?

Cuando pretendemos salir de nuestra zona de confort, no sólo está la voz del miedo que se nos hace presente pintando todos los escenarios malos sino también nuestro cerebro reptiliano, el primitivo instintivo que tiende a la preservación.

 ¿Y por qué interviene el cerebro reptiliano?

Porque salir de la zona de confort implica abrir nuestros horizontes, dirigirnos hacia lugares desconocidos lo que hace que tengamos que aprender cosas nuevas, si voy a viajar en auto quizá deba aprender cómo llegar a un lugar determinado, si voy a emprender un nuevo trabajo tal vez haya cosas que deba aprender. 

Todo esto consume energía, por lo que nuestro cerebro de antemano tiende a que no realicemos estas actividades, apareciendo como preferencia la realización de otras más sencillas y menos agotadoras.

¿Cuántas veces nos sucede que tenemos que hacer algo y terminamos mirando la televisión? Pues ahí nos dejamos llevar por la influencia de nuestro cerebro reptiliano que nos dice que no lo hagamos e inconscientemente le hacemos caso.

Conozcamos a nuestro cerebro reptiliano ¿Qué es y cómo funciona?

Para empezar rápidamente diremos que en 1952 surge la teoría de los tres cerebros formulada por el médico y neurocientífico Paul MacLean.  Él afirmó que en realidad había tres cerebros en uno: el reptiliano, el límbico y el neocórtex.

Esta teoría propone que no venimos solamente de los monos sino también de los reptiles y fue cuestionada, porque no ha sido posible demostrar la existencia anatómica de los tres cerebros. Sin embargo, su continuo desarrollo ha demostrado ser efectivo para delimitar y explicar aspectos determinantes de nuestro comportamiento.

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Los tres cerebros, a los que hace referencia esta teoría son:

  • *Cerebro reptílico o Complejo R: es la base de nuestro sistema de supervivencia. Es en donde se encuentran los instintos, por lo que en gran parte es resistente al cambio. Este nivel cerebral basa sus reacciones en lo conocido y no es proclive a ningún tipo de innovación.
  • *Cerebro visceral o sistema Límbico: su función de respuesta adaptativa rápida, sede de la emoción y la memoria. Nos hace absolutamente emocionales.
  • *Cerebro nuevo o Neocórtex: procesa toda la información de manera lógica. Ahí se encuentran muchos de nuestros inhibidores  y controladores del comportamiento.

El cerebro reptiliano es un cerebro funcional, territorial, responsable de conservar la vida y resiste al cambio.  Allí se organizan y procesan funciones que tienen que ver con el hacer, el comportamiento rutinario y los hábitos. Nos desplazamos hacia él cuando estamos bajo amenaza y cuando ello ocurre no puede tomar lugar el aprendizaje.

Entonces, al querer realizar una actividad que está fuera de nuestra zona de confort nos encontramos con el miedo que nos genera lo desconocido o incierto y con la intervención de nuestro reptiliano que nos insta a que no realicemos tal o cual actividad.

El cerebro reptiliano es la razón por la que tenemos miedo y por la cual no desarrollamos todo nuestro potencial. Es el origen de la resistencia. La resistencia es la reacción que se produce cada vez que queremos hacer algo nuevo.

Entonces ¿Que hacer para lograr salir de mi zona de confort y vencer el reptiliano?

Primero debemos detectar cuándo la resistencia está haciendo su trabajo. Algunos de estos comportamientos suelen ser indicativos de ello:

  • -Posponemos una y otra vez una determinada tarea o proyecto.
  • -Somos muy críticos con nosotros mismos.
  • -Nos obsesionamos con los detalles que nunca damos por bueno un resultado.
  • -Siempre encontramos una excusa para no hacerlo.

Una vez identificado esto, debemos ganarle a la resistencia, tratando de:

  • -No juzgarnos a nosotros mismos.
  • -Hacer las cosas, aunque tenga defectos o no sea perfecto.
  • -Acepta todas las ideas.
  • -No hay normas ni reglas, tratar de fluir con las circunstancias.
  • -Dejar de ponernos excusas.
  • -No tener miedo a fallar. Fallar no es fracasar, es solo otra forma de aprender.

Si todo esto no nos da resultado tal vez debamos recordar porque queremos realizarlo  ¿Cuál es la razón por la queríamos hacerlo? ¿Cuánto deseábamos hacerlo? Si no hay compromiso, ni una razón importante detrás de todo esto, probablemente estemos perdiendo el tiempo.

Pero si hay algo realmente significativo e importante, recordarlo y confirmarlo nos ayudará a vencer nuestros miedos y salir de la zona de confort.

“el lugar en que viven tus mayores miedos es también en lugar en que reside tu mayor crecimiento”

Robin Sharma

No creas que porque sientas miedo de realizar algo no vas a poder lograrlo, tal vez haya algo que aprender de ese miedo para que lo logres con éxito. Que el miedo no sea un limitante, sino un trampolín para lograr eso que tanto deseas de una manera exitosa.

Espero que este contenido te sirva y te invito a leer mis otras notas:

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