los cuatro acuerdos para la era digital

Los Cuatro Acuerdos *, la obra del Dr. Miguel Ruiz basada en la sabiduría Tolteca, aplica tanto a la vida cotidiana como a la escritura de la era digital.

1ro – Sé impecable con tus palabras

Según el autor, este acuerdo es el 1ro y el más importante:

«El Primer Acuerdo es el más importante y también el más difícil de cumplir. Es tan importante que sólo con él ya serás capaz de alcanzar el nivel de existencia que yo denomino «el Cielo en la Tierra».

El primero de Los Cuatro Acuerdos consiste en ser impecable con tus palabras. Parece muy simple, pero es sumamente poderoso.

¿Por qué tus palabras? Porque constituyen el poder que tienes para crear. Son un don que proviene directamente de Dios.

En la Biblia, el Evangelio de San Juan empieza diciendo: «En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios».

Mediante las palabras expresas tu poder creativo; lo revelas todo. Independientemente de la lengua que hables, tu intención se pone de manifiesto a través de las palabras. Lo que sueñas, lo que sientes y lo que realmente eres, lo muestras por medio de las palabras.

No son sólo sonidos o símbolos escritos; son una fuerza. Constituyen el poder que tienes para expresar y comunicar, para pensar y, en consecuencia, para crear los acontecimientos de tu vida.

Puedes hablar. ¿Qué otro animal del planeta puede hacerlo?

Las palabras son la herramienta más poderosa que tienes como ser humano, el instrumento de la magia. Pero son como una espada de doble filo: pueden crear el sueño más bello o destruir todo lo que te rodea. Uno de los filos es el uso erróneo de las palabras, que crea un Infierno en vida. El otro es la impecabilidad de las palabras, que sólo engendrará belleza, amor y el Cielo en la Tierra.

Según cómo las utilices, las palabras te liberarán o te esclavizarán aún más de lo que imaginas. Toda la magia que posees se basa en tus palabras. Son pura magia, y si las utilizas mal, se convierten en magia negra”.

Todo lo dicho por el Dr. Miguel Ruiz hasta aquí también aplica para el uso de las palabras en los medios digitales. Por este motivo considero de vital importancia prestar atención a lo que decimos y escribimos en lo cotidiano.

Te invito entonces a reflexionar este primer acuerdo:

De las múltiples definiciones que tiene la palabra impecable, elijo comenzar con la que más me gusta y hace sentido:

Ser impecable es no ir contra ti mismo. Cuando eres impecable, asumes la responsabilidad de tus actos, pero sin juzgarte ni culparte. Significa utilizar tu energía correctamente.

¿Cómo sería entonces no ir en mi contra con mis propias palabras?

Maldecir es algo que tarde o temprano irá en mi contra, por ejemplo. Faltar a la verdad; agraviar; injuriar; insultar. Todas esas acciones en el lenguaje serían un ejemplo de no ser impecable con nuestras palabras. Si quieres más ejemplos mira los comentarios de los “haters” en los diversos medios digitales.

¿Cómo podría usar el poder de las palabras a mi favor?

Practicar la GRATITUD es un buen ejemplo. Bendecir, otro. Hacer una declaración de Amor, tal vez uno de los más poderosos.

En lo personal me gusta agradecer cada vez que alguien comparte contenidos de valor en las redes.

“En el conversar construimos nuestra realidad con el otro. Podemos herir o acariciar con las palabras”

Humberto Maturana

Para ser impecable con las palabras necesitamos revisarnos en el uso del lenguaje. La cultura en general esta llena de frases y refranes, que atentan contra dicha impecabilidad.

“Vale la pena” tal vez sea una frase que repitamos a menudo. Estoy seguro que en muchas ocasiones no se trate de una “pena” y lo impecable sea decir “vale el esfuerzo”, “Vale el empeño”, “vale la perseverancia” y hasta “vale la alegría”.

Mira también la nota: Historias que merecen ser contadas

2do – No te tomes nada personalmente

Dice el Dr. Miguel Ruiz: “ Los tres acuerdos siguientes nacen, en realidad, del primero. El Segundo Acuerdo consiste en no tomarte nada personalmente.

Suceda lo que suceda a tu alrededor, no te lo tomes personalmente. Si te encuentro en la calle y te digo: «¡Eh, eres un estúpido!», sin conocerte, no me refiero a ti, sino a mí. Si te lo tomas personalmente, tal vez te creas que eres un estúpido. Quizá te digas a ti mismo: «¿Cómo lo sabe? ¿Acaso es clarividente, o es que todos pueden ver lo estúpido que soy?».

Te lo tomas personalmente porque estás de acuerdo con cualquier cosa que se diga. Y tan pronto como estás de acuerdo, el veneno te recorre y te encuentras atrapado en el sueño del Infierno”.

En la Era Digital es también muy frecuente ver reacciones de personas que se toman las cosas de manera personal. A continuación, algunos ejemplos:

“Me clavó el visto; no le importa lo que le digo”

“¿Viste lo que puso en su muro? Me lo hace a propósito”

“ Está enamorado, me likea todas las fotos”

Tomarnos las cosas de modo personal surge de una falsa creencia: que todo lo que el otro hace o dice es por mi o para mi.

Y como bien dice el autor de Los Cuatro Acuerdos: “Lo que esa persona dice, lo que hace y las opiniones que expresa responden a los acuerdos que ha establecido en su propia mente. Su punto de vista surge de toda la programación que recibió durante su domesticación”.

Cuando logramos hacer de este 2do acuerdo un hábito firme nos ahorramos muchos disgustos y pensamientos negativos. Vamos más libres y livianos por la vida.

Los comentarios que te quitan la paz

Cuando empiezas a tener “éxito” se incrementan las visitas a tus redes sociales y también los comentarios. Algunos de ellos van a ser negativos, maliciosos, cargados de odio, bronca, envidia y resentimiento. Debes entender que eso no tiene nada que ver contigo.

El día que no te afecten dichos comentarios vas a estar aplicando este 2do acuerdo. Y sin duda serás mucho más feliz. Deja que los «haters» sigan malgastando su tiempo.

Si aplicas este acuerdo en tu vida, “serás inmune a los magos negros y ningún hechizo te afectara, por más fuerte que sea.

Cuando no tomas el veneno emocional, se vuelve más nocivo para el que lo envía, pero no para ti”.

“Planta tus propios jardines y decora tu propia alma, en lugar de esperar que alguien te traiga flores”

Jorge Luis Borges

3ro. – No hagas suposiciones

El tercero de Los Cuatro Acuerdos consiste en no hacer suposiciones.

“Tendemos a hacer suposiciones sobre todo. El problema es que, al hacerlo, creemos que lo que suponemos es cierto. Juraríamos que es real. Hacemos suposiciones sobre lo que los demás hacen o piensan –nos lo tomamos personalmente–, y después, los culpamos y reaccionamos enviando veneno emocional con nuestras palabras.

Este es el motivo por el cual siempre que hacemos suposiciones, nos buscamos problemas. Hacemos una suposición, comprendernos las cosas mal, nos lo tomamos personalmente y acabamos haciendo un gran drama de nada.

Toda la tristeza y los dramas que has experimentado tenían sus raíces en las suposiciones que hiciste y en las cosas que te tomaste personalmente. Concédete un momento para considerar la verdad de esta afirmación.

Toda la cuestión del dominio entre los seres humanos gira alrededor de las suposiciones y el tomarse las cosas personalmente. Todo nuestro sueño del Infierno se basa en ello”.

El error más frecuente

Suponer, en lugar de chequear, es uno de los errores más frecuentes en los problemas de comunicación.

En las redes sociales encontramos miles de ejemplos. Suponemos que el lector sabe lo mismo que nosotros. Suponemos que habla nuestro idioma o vive en nuestra ciudad.

Suponer que los demás ven, escuchan o interpretan lo mismo que nosotros es por lo menos ingenuo. El otro es un observador que tiene su particular punto de vista. Y la comunicación efectiva solo es posible cuando tenemos esto en cuenta.

Uno de los primeros puntos que trabajamos en el Taller de Escritura Persuasiva para Coaches y Emprendedores es justamente el comprender que nuestros lectores (público objetivo) no tienen nuestras distinciones.

Muchos profesionales de todos los rubros caen en la suposición inconsciente de que el interlocutor va a comprender lo que están diciendo. Cuando dejamos de suponer esto, hablamos en un lenguaje más simple, chequeamos si el otro entiende y nos volvemos más efectivos.

“Cada suposición nos separa de la realidad”

Deepak Chopra

4to. – Da siempre tu máximo esfuerzo

Sólo hay un acuerdo más, pero es el que permite que los otros tres se conviertan en hábitos profundamente arraigados.

“El Cuarto Acuerdo se refiere a la realización de los tres primeros: Haz siempre tu mejor esfuerzo. Bajo cualquier circunstancia, haz siempre tu máximo esfuerzo, ni más ni menos. Pero piensa que eso va a variar de un momento a otro.

Todas las cosas están vivas y cambian continuamente, de modo que, en ocasiones, lo máximo que podrás hacer tendrá una gran calidad, y en otras no será tan bueno. Cuando te despiertas renovado y lleno de vigor por la mañana, tu rendimiento es mejor que por la noche cuando estás agotado.

Lo máximo que puedas hacer será distinto cuando estés sano que cuando estés enfermo, o cuando estés sobrio que cuando hayas bebido. Tu rendimiento dependerá de que te sientas de maravilla y feliz o disgustado, enfadado o celoso.

En tus estados de ánimo diarios, lo máximo que podrás hacer cambiará de un momento a otro, de una hora a otra, de un día a otro. También cambiará con el tiempo. A medida que vayas adquiriendo el hábito de los cuatro nuevos acuerdos, tu rendimiento será mejor de lo que solía ser”.

Ni más ni menos

Lo máximo refiere a dar el 100%. A no guardarse nada. A no ser tibio o mediocre. A buscar el resultado extra ordinario. A dar lo mejor de uno. Es un desafío. A veces no tenemos ganas de dar nuestro ciento por ciento.

Si lo reflexionamos, es muy probable que coincidamos en que para dar el máximo necesitamos cuidar y saber administrar nuestra energía. Si nuestra energía está en su mínimo será imposible dar el máximo.

Por otro lado, y como bien lo explica el autor desde el primer párrafo, considero saludable distinguir que en algunas ocasiones el máximo de nosotros puede estar debajo de la media promedio de nuestras capacidades.

Todos podemos tener un mal día. Y culparnos por no tener el 100% disponible, en esas ocasiones, podría ir en contra de ser impecable con nuestras palabras.

“Da siempre lo mejor de ti y lo mejor vendrá”

Teresa de Calcuta

Si esta nota sobre Los Cuatro Acuerdos te hizo sentido y quieres dedicarle un tiempo a revisar como estas utilizando tus palabras y cómo puedes sacar el mejor provecho de ellas en esta Era Digital, te invito a participar del Taller de Escritura Persuasiva para Coaches y Emprendedores.

Mira el contenido del Programa “Palabras que Impactan”, elige la versión que te resulte adecuada y envíame un mensaje para comenzar.

* Los cuatro acuerdos. © 1997 by Miguel Ángel Ruiz © 1998 by EDICIONES URANO, S.A.

Suscribite y recibí nuestro Resumen Semanal además de conseguir Descuentos Especiales solo para suscriptores.

Fernando Girasol
Fernando Girasol es Autor del libro "Desayunando Coaching: una introducción a la práctica que transforma personas y equipos" #1 en el Top 100 Free Best Sellers de Amazon. Disponible en la App Kindle. Creó el Programa "Palabras que Impactan: Taller de Escritura Persuasiva para Coaches y Emprendedores" Es Senior Coach Ontológico Profesional (AACOP-FICOP). Se especializó como Coach Deportivo y Coach del Potencial (Talentum-ICF). Se graduó además como Locutor Nacional (ISER) y Periodista (UCA). Fue Director de Prensa y Comunicación en la Delegación CABA-GBA de la Asociación Argentina de Coaching Ontológico Profesional AACOP y en la actualidad lidera el Area de Prensa de la Federación Internacional de Coaching Ontológico Profesional FICOP. Es miembro del Staff de BuscaTuCoach y Director Periodístico y Co Fundador de PressCoaching.