Supervisión de Coaching
Damián Goldvarg Ph.D. MCC

Por Damian Goldvarg, Ph.D, MCC

El trabajo de supervisión de Coaching requiere trabajar con distinciones psicológicas que permitan un mayor entendimiento de las relaciones entre los sistemas que interactúan. Anteriormente explicamos la transferencia. En este artículo explicaremos otras distinciones del Psicoanálisis útiles para el trabajo del supervisor de Coaching.

El Diccionario de Psicoanálisis, Laplanche y Pontalis, define al a contratransferencia como la situación dada cuando el psicoanalista, de manera inconsciente, tiene determinadas reacciones, actitudes, pensamientos e ideas sobre su paciente. La única forma de detectar y trabajar en el fenómeno de la contratransferencia es el análisis del propio analista. Otra manera de definirlo sería la transferencia del analista a su paciente.

En el ámbito del Coaching, la contratransferencia aparece cuando el coach reacciona emocionalmente frente a comportamientos del cliente que le recuerdan consciente o inconscientemente a los de otra persona con la que tiene o tuvo un vínculo personal. La contratransferencia es similar a la transferencia, pero se da en el recorrido inverso: desde el coach hacia el cliente o desde el supervisor hacia el supervisado. La capacidad del supervisor (o del coach, si es el caso), de hacerse cargo de sus propias respuestas emocionales evitará atribuirle a su supervisado (o al cliente, en el caso de la relación de Coaching), características que no tiene. Los puntos ciegos constituyen oportunidades importantes de exploración en el ámbito de la Supervisión de Coaching.

Presento un ejemplo de contratransferencia en el Capítulo 10 (Caso «Susana»), donde la supervisada comparte que se siente angustiada porque su clienta ha sido despedida. Aunque la coach no tiene toda la información de lo que ocurrió con su clienta, tiene una reacción: se siente culpable y enojada. Al analizarlo, se da cuenta de que tiene afectado su ego (herida narcisista).

Otro ejemplo. La coach Mariana relató en Supervisión el caso de una clienta reiterativa, que cuenta siempre la misma historia. Frente a esto, Mariana siente que no puede avanzar, se siente aburrida y desanimada; pero cuando explora el caso en Supervisión, para descubrir si estas emociones que provoca en ella también aparecen en su entorno, fuera del espacio de Coaching, Mariana comenta que su madre es terriblemente reiterativa, y que cuando ella le dice «mamá, eso ya me lo contaste», la madre, de todos modos, vuelve a repetir la historia. Así, gracias a la exploración en Supervisión, queda develado que esta conducta de la clienta refleja lo que la madre provoca en ella. Poder trabajar esta situación en Supervisión le permitió a Mariana resolver su situación contratransferencial, y relacionarse con su cliente desde otro lugar.

Los supervisados y los clientes producen respuestas emocionales en los supervisores y en los coaches, que en la medida en que son analizadas y entendidas, permiten una mayor efectividad en los procesos tanto de Supervisión como de Coaching.

Identificación

El Diccionario de Psicoanálisis, Laplanche y Pontalis, lo definen como al proceso psicológico en el que un sujeto incorpora aspectos, propiedades o atributos de otro y se transforma, total o parcialmente, para asemejarse a su modelo. La personalidad se construye a partir de una serie de identificaciones. También nos encontramos con identificaciones cuando nos reconocemos en el otro, cuando sentimos que la experiencias de los otros son similares a las nuestras.

En el marco que brinda la relación de Coaching , esto puede darse, por ejemplo, si el cliente trae un tema vinculado con dificultades para relacionarse con su jefe y en ese mismo momento el coach o supervisor tiene dificultades para relacionarse con el suyo. Cuando el cliente trae a la sesión de Coaching un problema similar a otro con el que está lidiando el coach, puede darse que el coach no sienta la seguridad que necesita para trabajar con ese cliente en ese momento, dado que la inquietud que tiene el cliente también es la suya. La Supervisión es, sin lugar a dudas, un espacio apropiado para detectar y explorar identificaciones, y para buscar estrategias que permitan reconocerlas, explorarlas para tomar distancia con lo que le pasa al cliente y que no interfieran en el trabajo con el mismo.

El supervisor también puede identificarse con el coach que presenta una inquietud que también tiene sobre su propio trabajo como por ejemplo cobrar a los clientes cuando cancelan sus sesión o cuando se siente inseguro trabajando con un cliente que tiene un cargo ejecutivo muy alto y una responsabilidad muy grande a su cargo,

 

Un ejemplo de identificación:

La coach Elsa planteó, en su grupo de Supervisión, que quería revisar qué le pasó a nivel emocional con una clienta de Coaching Ejecutivo que cursa el tercer mes de un embarazo no buscado y con complicaciones médicas, y que quiere trabajar en Coaching la mala relación que tiene con su jefa, que es muy autoritaria. Elsa relató que después de finalizar una sesión comenzó a sentirse descompuesta, con náuseas, como si fuera ella la embarazada. Este fue un claro caso de identificación inconsciente con la clienta, en el que la coach perdió la distancia profesional, y aunque hábilmente logró mantener su compostura durante la sesión, se quebró emocionalmente después de finalizarla. Además, Elsa relató que sintió mucha angustia y hasta tuvo ganas de llorar. Explicó que le costó reponerse, y dijo que quería trabajar en Supervisión qué le pasó, porque durante la sesión pudo ser efectiva, como si se hubiese puesto una armadura; pero después se quebró. Durante la Supervisión Elsa exploró sus reacciones emocionales y expresó que la clienta le recodaba un embarazo complicado que perdió, y dijo además que en ese momento también tuvo que lidiar con una jefa que no la apoyó emocionalmente. Al reconocer esta identificación, la coach pudo separarse de la situación de su cliente para lidiar con ella de una manera más efectiva.

Ejemplos como el que presento son muy frecuentes. En muchos otros casos, los coaches pueden llegar a no registrar sus identificaciones con sus clientes y de esta manera perder efectividad en su labor profesional. Por ejemplo, no exploran con profundidad temas que los hacen sentir incómodos, privando al cliente de la oportunidad de entender mejor lo que le está pasando. Hay situaciones en las que es conveniente derivar al cliente a otro profesional, y en otras es necesario sugerirle al coach que consulte con un psicoterapeuta, si las reacciones emocionales que tiene, resultado de experiencias pasadas no resueltas son un obstáculo para su trabajo.

Sandler (2011) indica que el supervisor se puede beneficiar de distinciones psicoanalíticas en su trabajo cuando:

  • Explora la transferencia del cliente o del coach como fuente valiosa de información para entender la dinámica de la relación.
  • Desarrolla mayor consciencia de sus propias respuestas emocionales (contratransferencia), y utiliza esta información para beneficio del trabajo que hace con el coach.

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