El mundo está en constante cambio. La tecnología, las comunicaciones, las profesiones, los deportes, entre otras tantas actividades, son muestra de ellos.
Y por supuesto, las relaciones humanas también se han ido modificando a lo largo de la historia.
Un cuerpo técnico es un equipo de personas que están a cargo de un plantel deportivo, con un líder visible a la cabeza del mismo. En el caso del fútbol, el CT se ha modificado tanto en cantidad de integrantes como en la calidad de sus funciones.
Es este último punto donde haremos foco.
Para ello, pondremos la lupa en los últimos cuerpos técnicos campeones con la Selección Argentina: el del ‘Coco’ Basile en la Copa América 1993, y el de Lionel Scaloni, flamante ganador del torneo continental.

Basile tenía como ayudantes a Reinaldo ‘Mostaza’ Merlo y Rubén ‘el Panadero’ Díaz. Como preparador físico, el ‘profe’ Echeverría, quien también había estado en el Mundial ’86 con Bilardo.
Por otro lado, 28 años mediante, el CT de Scaloni tiene varios integrantes más: Pablo Aimar, Walter Samuel y Roberto Ayala como ayudantes. Luis Martín como preparador físico y Rodrigo Barrios como PF alterno. Martín Tocalli es el entrenador de arqueros, mientras que Matías Manna es el analista de videos. Por último, el médico del plantel es Daniel Martínez, y Luis García el fisioterapeuta.
Contando los entrenadores, el CT que alcanzó lo máximo en 1993 contaba con 4 integrantes constantes, mientras que al de 2021 lo componen 10 personas, siendo más del doble que su antecesor campeón.

Asimismo, las relaciones entre el CT y los jugadores también cambiaron. Lo que antes se basaba en una comunicación acotada, ‘lo justo y necesario’ como reza la frase, casi como de un jefe riguroso a empleados desobedientes. Hoy, en cambio, esa relación sufrió una transformación completa.
Scaloni lo cuenta: “No es fácil que todos los jugadores se alineen, los que tienen 19 o 20 con los que tienen 34. Y ellos los han hecho naturalmente. Un día, nos pidieron hacer un asado, sólo para ellos. Nos pidieron estar solos, para conocerse más. Y la pasaron mejor que nunca”.
Además, cuenta como lleva un liderazgo participativo con sus dirigidos: “Para mí no va la imposición y punto. No le puedo decir a un jugador que haga algo que no está convencido de hacerlo. Es imposible. Es peor para el equipo, y es peor para él”.
Por último, agrega: “Muchas veces, cuando terminamos de hacer algún ejercicio táctico, les pregunto a ellos ‘cómo lo ven’, si están cómodos y convencidos de hacerlo. El ‘imponer’ no va conmigo. Uno tiene que ser auténtico con lo que hace, y yo me siento mejor así. Es fundamental que el jugador te crea”.
Scaloni muestra que su liderazgo es mucho más comunicativo, con un lenguaje cordial y casi amistoso con sus dirigidos. Totalmente actual a los tiempos que corren. Por otro lado, Alfio Basile tenía un liderazgo diferente, donde su figura era totalmente dominante y, gracias a su experiencia y forma de ser, casi no daba pie al debate. Otros tiempos, otra manera de comunicarse, y con un resultado exitoso.
Sin embargo, en la actualidad, donde tenemos una gran variedad de fuentes de información (una enorme diferencia con los ’90), y la ciencia ha demostrado lo importante que es mantener una relación sana y rica en comunicación entre las personas, los cuerpos técnicos deportivos deberán capacitarse cada vez más en estas áreas.
El coaching ontológico brinda una rica paleta de herramientas para que los líderes de equipos, potencien a sus dirigidos y sean capaces de ofrecer su máximo potencial.
La posibilidad está al alcance de todos. Claramente, quienes avancen y se actualicen, serán los que mejores resultados obtendrán.
Albert Einstein inmortalizó una frase que aplica al caso: “La definición de la locura es hacer la misma cosa una y otra vez, esperando obtener diferentes resultados”.
POR MATÍAS SOSA MANCINI de NP DEPORTIVO para PRESSCOACHING