María Belén Mendé, rectora de la Universidad Siglo 21, compartió su percepción sobre cuáles serán los empleos que surgirán y las carreras con mayor demanda en un nuevo contexto global. Destacó a las habilidades “blandas” como aquellas intransferibles que sólo tiene el ser humano.

Lo hizo en una entrevista con la periodista Delfina Krüsemann para la edición Argentina de la Revista FORBES.

Es increíble, pero todo aquello que hace unos meses parecía futurista ya está sucediendo”, enfatiza María Belén Mendé, rectora de la Universidad Siglo 21, sobre la reconfiguración que experimenta el ámbito del trabajo. “Uno tenía la impresión de que todo lo que proponía el mundo desarrollado llegaba más lento a países como el nuestro, pero la globalización rompió con todo esto, y hasta en el sector menos pensado aparecen indicios de esa modernidad”, asegura quien decide el destino de la entidad de educación superior privada con más alumnos del país. En esas aulas, que son tanto físicas como virtuales, ya se trabaja con Big Data para personalizar la formación de más de 60.000 estudiantes. Y hay “bots” que responden preguntas de contenido y sobre textos. “No reemplazan a los docentes porque son respuestas de poca profundidad. Pero sí redefinen la tarea del docente”, aclara.

La educación es solo un ejemplo de la profunda transformación que fenómenos como la automatización, la robotización y la inteligencia artificial introducen en el mundo laboral. Reconfiguran un horizonte profesional que exige actualización y formación continua.

 

 

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¿Qué están haciendo desde Siglo 21 para adaptarse al nuevo contexto?

– Por un lado, trabajamos mucho con Big Data. Hoy la tecnología permite saber qué competencias necesita desarrollar un alumno, cómo acompañarlo y evaluar su progreso, entre otras. Por otra parte, creamos carreras que antes no eran una posibilidad y que son afines a lo que el mundo del trabajo requerirá de las personas.

– ¿Cuáles son las áreas de estudio que consideran que tendrán mayor demanda?

– En toda esta reestructuración, la creatividad, la inteligencia emocional, la curiosidad son habilidades intransferibles, solamente las tiene el ser humano. Por eso los caminos profesionales que tengan que ver con la salud, la psicología, la docencia y la creatividad son carreras de futuro. Luego hay opciones nuevas que van surgiendo, como organizador de una comunidad en línea, arqueólogo digital, coordinador de tráfico de drones, entre otras.

– ¿Cuáles son las que no van a “sobrevivir”?

– Los oficios van a sufrir una importante transformación. Por ejemplo, un gasista puede que pronto sea reemplazado por un técnico en energía solar. Necesitamos técnicos de software, de sistemas, de energías renovables, de salud, de enfermería. Pero ahí es donde el impacto de la tecnología quizás llegue más pronto. En última instancia, las carreras de futuro estarán ligadas al proyecto de país que estamos diseñando. Nosotros creamos algunas que están teniendo mucha aceptación, como Ingeniería en Ciudades Inteligentes, o las que tienen que ver con la seguridad, como Balística y Criminalística. También las carreras de energía de todo tipo y las que tienen que ver con la salud. Y lanzamos una Licenciatura en Matemática, que parecería una carrera tradicional pero con la inteligencia artificial y el Big Data recobró una importancia fabulosa.

habilidades blandas
María Belén Mendé, Rectora Universidad Siglo XXI. Foto: FORBES Argentina

 

– Y entre las carreras de futuro y las que parecen “en vías de extinción”, ¿hay otras opciones tradicionales que podrán realizar una transición?

– Claro. La Medicina, por ejemplo, será vista desde un punto de vista más sistémico. La Abogacía estará ligada a una cultura de la negociación y la paz, a la interpretación de leyes comparadas. La docencia se tiene que reconvertir. Hoy un docente que no pueda trabajar con simuladores virtuales, o que no tenga inteligencia emocional, fracasa. Las universidades y el mundo educativo nos dimos cuenta de que las competencias que los profesionales necesitan para enfrentar un cambio tan brutal son diferentes, pero se pueden transmitir. Si antes pensábamos que la transición entre la generación X y la Y rompió ese vínculo del empleado y la empresa para toda la vida, ahora sabemos que los niños que están naciendo hoy podrán llegar a tener hasta 10 profesiones en la vida –no 10 trabajos, 10 profesiones o tareas diferentes–, según un reciente informe de la Organización Internacional del Trabajo. Entonces tenemos que ser más flexibles, y repensar la duración y el formato de la educación. Lo que venimos haciendo es articular períodos educativos más cortos que sean acumulativos, que lleven a desarrollar habilidades rápidamente transferibles al ámbito profesional.

 

– ¿Cuáles serán las competencias necesarias?

– Las grandes áreas son las que tienen que ver con la creatividad, el diseño, el arte y las ciencias sociales. Más que en las profesiones, hay que pensar en las habilidades que van a ser cruciales. El pensamiento crítico es vital. Quien no lo tenga para discutir ideas no va a poder crear nada nuevo. La resolución de problemas complejos deja de ser algo lineal, no bastará solamente con conocer procesos. La gestión o manejo de personas deja lugar a la habilidad de interacción con los talentos. La quinta habilidad que identificamos en un estudio de Siglo 21 es la coordinación de acción. Creo que muchos jefes que quieren seguir siendo caciques fueron puestos en jaque. No lográs nada si no tenés una buena interacción con las personas, si no entendés al equipo y las competencias de cada uno para ponerlas en juego y resolver problemas complejos.

– ¿las habilidades blandas se pueden enseñar y aprender?

– Sí, claro. De hecho, desarrollar las habilidades blandas es competencia. Existió un sesgo de que las blandas son de segundo orden y las duras y técnicas de primero, pero justamente con la automatización ese aspecto está más o menos resuelto. El valor estará en todas las habilidades que no son transferibles, que tienen que ver con la esencia del ser humano. Habría que revisar ese nombre de “blandas”, porque serían como nuestro “core”: la flexibilidad cognitiva, la negociación, la empatía, la inteligencia emocional, la coordinación de acción.

– ¿De qué manera se posiciona la Argentina para esa transición?

– En el país, en las empresas y las áreas de Recursos Humanos recién se está empezando a hablar del futuro del trabajo. Un estudio de Digital Vortex indica que 4 de cada 10 compañías se van a quedar afuera de la transformación digital. La buena noticia entonces es que hay un 75% de las organizaciones que está en medio de una digitalización activa, pero eso implica una reconversión de trabajos, también.

 

“Habría que revisar ese nombre de habilidades “blandas”, porque serían como nuestro “core”: la flexibilidad cognitiva, la negociación, la empatía, la inteligencia emocional, la coordinación de acción”.

 

Fuente: Revista FORBES Argentina

 

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